Desde hace unos años venimos utilizando los factores de crecimiento obtenidos por el método de plasma rico en plaquetas (PRP) y aplicados mediante mesoterapia (arrugas, elastosis, discromías), en inyección subdérmica (surcos pronunciados, depresiones cicatriciales, fibrosis), mezclado con grasa (como injerto) o en forma de coágulo plaquetario (en cicatrices para acelerar el proceso de cicatrización).

 

Paciente sometida a un estiramiento facial y tratamiento complementario con plasma rico en plaquetas (factores de crecimiento).

Concebimos los factores de crecimiento como el abono que fertiliza una plantación: Si quisiéramos plantar una tierra para cultivo deberíamos seguir los siguientes pasos: comenzaríamos con la retirada de las piedras, limpiaríamos o arrancaríamos las hierbas malas y, finalmente, eliminaríamos los parásitos y gérmenes infecciosos.

Después procederíamos a arar la tierra para removerla y ventilarla. Seguidamente deberíamos enriquecer el suelo con fertilizantes y minerales y, así, cuando todo estuviera preparado, podríamos sembrar las semillas y, entonces, regar, abonar, esperar…para, finalmente, recoger la cosecha.

De la misma manera, cuando nos enfrentamos con una piel envejecida nuestro planteamiento no debe ser muy diferente: primero limpiamos la piel de impurezas y removemos (eliminamos) la capa córnea para su renovación, la hidratamos y nutrimos. A continuación, sembramos o provocamos la regeneración celular con factores de crecimiento (PRP), esperamos, estimulamos (mesoterapia, IPL)… y, finalmente, recogemos los frutos de nuestro trabajo: una piel hidratada, brillante y más joven.


 

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